Estudio Científico sobre el Retroceso del Glaciar la Corona en el Pico Humboldt. Sierra Nevada de Mérida

AP- Los apagones dejan sin electricidad los refrigeradores donde los científicos tienen sus muestras de laboratorio. La escasez de gasolina hace que a veces tengan que trabajar desde sus casas. En ocasiones, incluso reutilizan papeles ya impresos para guardar información porque cuesta conseguir nuevos suministros.

En esta foto del 24 de mayo de 2019, los científicos caminan por un sendero montañoso durante una expedición al Glaciar la Corona del Pico Humbolt, en Mérida, Venezuela. Si bien la mayor parte del hielo del planeta se almacena en las regiones polares, también hay glaciares en algunas regiones montañosas de los trópicos, principalmente en América del Sur. (Foto AP / Jose Manuel Romero)

Mientras Venezuela se desmorona, un equipo de científicos está decidido a ignorar la turbulencia política y económica y registrar la desaparición del último glaciar que queda en el país.

Las temperaturas están subiendo más rápido en las partes elevadas de la Tierra que en los llanos y los científicos pronostican que el glaciar –una capa de hielo en las montañas andinas — podría desaparecer en 20 años.

“Si nos vamos y volvemos en 20 años, nos habremos perdido todo esto”, expresó Luis Daniel Llambí, ecólogo de la Universidad de Los Andes de Mérida.

Los científicos dicen que Venezuela será el primer país sudamericano que se quedará sin glaciares.

A lo largo de la historia, los glaciares se han expandido y reducido en tamaño numerosas veces. Pero la velocidad con que se han venido encogiendo en el último siglo y medio –agravada por la actividad humana y por la quema de combustibles fósiles– hace que los científicos se afanen por comprender cómo las rocas que quedan descubiertas generan nuevos terrenos y ecosistemas.

Si bien la mayor parte del hielo del planeta se encuentra en las regiones polares, también hay glaciares en algunas montañas del trópico, sobre todo en América Latina.

“Casi todos los glaciares tropicales de alta montaña se encuentran en Los Andes. También quedan algunos en el Monte Kilimanjaro”, dijo Robert Hofstede, ecólogo tropical de Ecuador que asesora a agencias internacionales como el Banco Mundial y las Naciones Unidas.

Esta foto del 16 de abril de 2019 muestra una vista aérea del glaciar Humboldt, en Mérida, Venezuela. A lo largo de la historia, los glaciares han aumentado y disminuido en numerosas ocasiones. Pero el rápido ritmo de la retirada de los glaciares durante el último siglo y medio, acelerado por las actividades humanas y la quema de combustibles fósiles, crea una nueva urgencia _ y oportunidad _ para que los científicos entiendan cómo la roca recién expuesta forma un nuevo suelo y, finalmente, nuevos ecosistemas. (Foto AP / Jose Manuel Romero)

El monitoreo del glaciar La Corona en el Pico Humboldt de Venezuela requiere visitas continuas, según Llambí. E incluso en las mejores circunstancias, no es fácil llegar a pie desde Mérida hasta la capa de hielo del Parque Nacional Sierra Nevada de Venezuela, a casi 5.000 metros (16.500 pies) sobre el mar.

Cuando Llambí y otros tres científicos fueron al glaciar a mitad de año para trabajar en un nuevo proyecto, primero se montaron en un teleférico y luego caminaron todo un día hasta un campamento que usan como base, levantando sus carpas bajo la lluvia.

Todos los días tenían que escalar la montaña durante tres horas para llegar al glaciar, a veces usando cascos y aferrándose a sogas en vista de lo escarpado del terreno. Algunos de los científicos habían tratado sus viejas botas con cera de vela derretida para que resistiesen el agua.

El trabajo en la montaña es siempre agotador, pero la crisis que padece Venezuela desde la muerte de Hugo Chávez en el 2013 hace que tareas sencillas resulten grandes obstáculos.

En esta foto del 26 de mayo de 2019, el científico Cherry Andrea Rojas escala rocas durante una expedición al Glaciar la Corona del Pico Humbolt, en Mérida, Venezuela. El trabajo de campo en la montaña siempre es físicamente agotador, pero la crisis cada vez más profunda en Venezuela desde la muerte del ex presidente Hugo Chávez en 2013 ha transformado incluso tareas simples en obstáculos inmensos. (Foto AP / Jose Manuel Romero)

“Las cosas que uno da por descontadas en una investigación –la Internet. La Gasolina, la Electricidad– empiezan a escasear y todo se hace Imprevisible”, dijo Llambí.

En esta foto del 20 de febrero de 2019, los científicos Cherry Andrea Rojas, derecha, y Mariana Cárdenas, organizan muestras de suelo para medir el contenido de materia orgánica y humedad del suelo, en un laboratorio de la Universidad de los Andes en Mérida, Venezuela. Un equipo de científicos en Venezuela está tratando de capear la crisis política y económica que envuelve a su país para registrar lo que sucede cuando el último glaciar de Venezuela desaparece. (Foto AP / Rodrigo Abd)
En esta foto del 18 de febrero de 2019, el científico Luis Mariana Cárdenas usa una vela para impermeabilizar sus botas de trabajo desgastadas en Mérida, Venezuela, durante los preparativos para una misión para estudiar cómo están cambiando las temperaturas y la vida vegetal en el ecosistema andino conocido como el páramo _ a Pastizales de montaña cubiertos de niebla que se encuentran entre la parte superior de la línea de árboles y el fondo del glaciar Humboldt. (Foto AP / Rodrigo Abd)

Lo más duro tal vez ha sido ver a muchos de sus colegas y estudiantes partir, sumándose a los más de cuatro millones de personas que se fueron de Venezuela en los últimos años.

“Cada semana alguien me pregunta ‘¿por qué no te has ido?’”, dijo Alejandra Melfo, física de la Universidad de los Andes e integrante del equipo.

En esta foto del 19 de Febrero de 2019, los científicos almuerzan durante un descanso de una misión para estudiar cómo están cambiando las temperaturas y la vida de las plantas en el ecosistema andino conocido como los páramos _ una pradera de montaña cubierta de niebla que se encuentra entre la parte superior de la línea de árboles y el fondo del glaciar Humboldt, en Mérida, Venezuela. Un equipo de científicos en Venezuela está tratando de capear la crisis política y económica que envuelve a su país para registrar lo que sucede cuando el último glaciar de Venezuela desaparece. (Foto AP / Rodrigo Abd)

“El cambio climático es real y hay que documentarlo”, explicó. “Hay que estar ahí”.

El Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológicas de la Universidad de Los Andes fue fundado hace 50 años, en 1969, y los científicos que trabajan allí se sienten custodios de la información recogida a lo largo de los años sobre cómo las temperaturas y la flora están cambiando en la región, incluido el ecosistema andino conocido como los páramos, una pradera con matorrales de montaña que se encuentra entre el límite forestal y el fondo del glaciar.

Mientras que la mayoría de las tundras tienen escasa vegetación, los páramos son famosos por sus frailejones, plantas que pueden ser más altas que un ser humano y que parecen una cruza de cactus y palmera. La zona almacena agua que alimenta las ciudades y las tierras de cultivo más abajo.

Los glaciares andinos son fundamentales en el ciclo del agua en la región.

“Más de 50 millones de personas de América del Sur reciben agua de Los Andes”, dijo Francisco Cuesta, ecólogo tropical de la Universidad de las América de Quito, quien se maravilla del trabajo que hace el equipo venezolano en condiciones tan adversas.

“Para mí, es increíble que todavía sigan investigando allí”, acotó Cuesta.

La región está a la vanguardia del cambio climático. Los glaciares de Los Andes tropicales se han estado derritiendo más rápidamente que los demás glaciares desde que los científicos comenzaron a monitorear este fenómeno en la década de 1970, dado que las latitudes tropicales reciben el sol y la radiación con más fuerza.

En esta foto del 23 de mayo de 2019, los científicos se reúnen en su campamento a última hora de la tarde en la laguna “El Suero”, durante el primer día de su misión al glaciar Humboldt, en Mérida, Venezuela. Las temperaturas se están calentando más rápido en las elevaciones más altas de la Tierra que en las tierras bajas, y los científicos predicen que el glaciar _ una capa de hielo en la Cordillera de los Andes _ podría desaparecer en dos décadas. (Foto AP / Jose Manuel Romero)

Cuando un glaciar se derrite, lo único que queda al principio es un “lecho de roca”: a veces una gravilla rugosa, otras una roca lisa, desgastada por siglos, si no milenios, de contacto con el hielo.

Pero en pocos años o décadas, bacterias y líquenes colonizan la zona. Descomponen los minerales de las rocas y sus cuerpos se pudren y se transforman en materia orgánica, el primer paso en la formación de tierra. La tierra es la base del nuevo ecosistema pues ofrece una estructura que puede retener agua y donde pueden crecer las raíces de las plantas.

“La formación de tierra es la diferencia entre un ecosistema que surge rápidamente y uno que se demora siglos”, dijo Llambí.

En las rocas que quedarán al descubierto con el derretimiento del glaciar los científicos creen que podría surgir un nuevo ecosistema parecido al de los páramos. Sin embargo, hay muchos interrogantes: ¿Tomará décadas el surgimiento de tierra? ¿Las especies animales y vegetales que sobreviven a baja altura podrán hacerlo más arriba? ¿Podrán adaptarse a temperaturas que cambian constantemente?

Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo, pero una economía que gira desde hace décadas en torno a la demanda del combustible ha resultado inestable. Llambí cree que tiene una obligación especial de ayudar a informar al público acerca del impacto del cambio climático en un país en el que un ciclo caracterizado por altibajos en la exploración de combustibles fósiles ha dado forma a la vida de casi todos los venezolanos.

“Nuestra universidad se encuentra en Mérida, que es llamada desde hace tiempo ‘la ciudad de las nieves eternas’”, comenta Llambí. “Estamos descubriendo que la eternidad no dura para siempre. Tenemos que habituarnos a un mundo con cambio climático”.

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